
Noviembre 8, 2006
Los niños bienvenidos
Guardado en: Artículos — cesarhildebrandt @ 6:27 pm
(La Primera) Los niños bienvenidos
Cuando salió a la luz el asunto del doctor García, el señor Jorge del Castillo dijo que no le parecía de buen gusto que se mencionaran asuntos privados en la agenda noticiosa y que tenía que hacer “cero comentarios” respecto de aquella revelación.
En un país donde el machismo es filosofía de valse, sangre en las venas, glándula anexa a la pituitaria, el doctor García salió bien librado presentando a su esposa como testigo silenciosa de su dominio de escena y como socia indulgente en la aventura siempre difícil del matrimonio.
De modo que el doctor Del Castillo quizás haya entendido tarde que el día en que los periodistas le preguntaron qué opinaba del asunto de Federico Danton se perdió una buena oportunidad de añadir a su propia familia el nombre de Joaquín del Castillo Rodríguez Arnáiz, nacido a las 8 de la mañana del 23 de diciembre del año 2002 en la clínica Santa Teresa, de la urbanización Jardín, Surquillo, y registrado en el Reniec el 9 de enero del 2003 por sus dos padres, el doctor Jorge del Castillo Gálvez y la señora Cesira María Rodríguez Arnaiz Ghibellini.
Que estas cosas suman y no restan, humanizan y no desdoran, entibian las hojas de vida en vez de escandalizar, es algo que ya parece evidente. Y así será en este caso porque, además, el señor Del Castillo no ha apelado al condado de Dade –estado de La Florida, Estados Unidos– como jurisdicción registral, con lo que ha demostrado una vocación por la transparencia acorde con su figura de hombre público y porque tampoco saldrá junto a su comprensiva esposa a dar una conferencia de prensa que pueda constituir una casi ofensa de género.
Los hombres públicos, como lo ha dicho su jefe y presidente de la República, carecen, en muchos sentidos, de los derechos comunes a la privacidad, que no es lo mismo que la intimidad, la alcoba, la cumbiamba y la burundanga en el más amplio sentido del edredón.
Un niño no puede ser fuente de ningún estigma. Un niño siempre es bienvenido. Que este Joaquín lo sea también.
Los niños bienvenidos
Guardado en: Artículos — cesarhildebrandt @ 6:27 pm
(La Primera) Los niños bienvenidos
Cuando salió a la luz el asunto del doctor García, el señor Jorge del Castillo dijo que no le parecía de buen gusto que se mencionaran asuntos privados en la agenda noticiosa y que tenía que hacer “cero comentarios” respecto de aquella revelación.
“Prefiero no comentar el tema porque no es de mi competencia”, dijo Del Castillo.Claro que, dos días después, el señor presidente de la República enfrentó a la prensa, admitió lo del pequeño y último heredero y, según todos los medios, salió no sólo airoso sino que ganancioso.
En un país donde el machismo es filosofía de valse, sangre en las venas, glándula anexa a la pituitaria, el doctor García salió bien librado presentando a su esposa como testigo silenciosa de su dominio de escena y como socia indulgente en la aventura siempre difícil del matrimonio.
De modo que el doctor Del Castillo quizás haya entendido tarde que el día en que los periodistas le preguntaron qué opinaba del asunto de Federico Danton se perdió una buena oportunidad de añadir a su propia familia el nombre de Joaquín del Castillo Rodríguez Arnáiz, nacido a las 8 de la mañana del 23 de diciembre del año 2002 en la clínica Santa Teresa, de la urbanización Jardín, Surquillo, y registrado en el Reniec el 9 de enero del 2003 por sus dos padres, el doctor Jorge del Castillo Gálvez y la señora Cesira María Rodríguez Arnaiz Ghibellini.
Que estas cosas suman y no restan, humanizan y no desdoran, entibian las hojas de vida en vez de escandalizar, es algo que ya parece evidente. Y así será en este caso porque, además, el señor Del Castillo no ha apelado al condado de Dade –estado de La Florida, Estados Unidos– como jurisdicción registral, con lo que ha demostrado una vocación por la transparencia acorde con su figura de hombre público y porque tampoco saldrá junto a su comprensiva esposa a dar una conferencia de prensa que pueda constituir una casi ofensa de género.
Los hombres públicos, como lo ha dicho su jefe y presidente de la República, carecen, en muchos sentidos, de los derechos comunes a la privacidad, que no es lo mismo que la intimidad, la alcoba, la cumbiamba y la burundanga en el más amplio sentido del edredón.
Un niño no puede ser fuente de ningún estigma. Un niño siempre es bienvenido. Que este Joaquín lo sea también.


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